¡Volvámonos un Régimen Parlamentario, ni que fuera difícil!

18 de Febrero

Es increíble que a estas alturas del partido el Ministro del Interior y Justicia Fabio Valencia Cossio salga con una perla como esta.



Hoy en día es difícil que alguien discuta las ventajas que puede tener un Régimen Parlamentario sobre un Régimen Presidencialista, pero debe quedar claro que el desarrollo de estos dos tipos de régimen – y de sus formas mixtas semipresidencialismo y semiparlamentarismo- en cualquier caso que se mire, siempre ha correspondido a largos procesos históricos y ha sido coherente con las condiciones económicas, sociales y culturales de cada país.



Un régimen político, en términos institucionales, es un compuesto de las reglas formales de administración del poder público –el marco Constitucional y Jurídico-, y las reglas informales (prácticas, costumbres, cultura política) que han dado forma a ese marco normativo.



Por eso señor Ministro, no podemos cambiar el régimen político de la noche a la mañana. El Sistema Parlamentario por excelencia, el del Reino Unido, requirió más de 300 años para su consolidación, y aún hoy no funciona bajo un esquema Republicano -por el que optó Colombia hace ya 200 años- sino bajo una Monarquía. Allí la Reina ejerce el rol de Jefe de Estado, por encima de los poderes legislativo y ejecutivo, y el gobierno –concretamente el cargo de Primer Ministro- es asumido por el jefe del partido mayoritario en el Congreso tras las elecciones parlamentarias.



Aunque existen otros casos exitosos de regímenes parlamentarios bajo modelos republicanos, como el Alemán, la consolidación de un régimen de este tipo siempre requerirá un importante proceso de formación y consolidación.



El debate sobre parlamentarismo en Colombia ha sido muy prolífico desde el punto de vista académico y político, y una de las conclusiones de este análisis comparativo, es lo nocivo que está resultando para el caso Colombiano, la excesiva concentración del poder político en el ejecutivo, que se agudiza aún más cuando la alternancia en el poder del presidente se convierte en algo incierto. Sobre este punto en particular señor Ministro, es que debería concentrarse el país por lo menos en el mediano plazo.



Sin embargo, y asumiendo que la idea no es una cortina de humo para desviar la atención del problema de la emergencia social, y que fuera posible crear un régimen parlamentario de la noche a la mañana, se me ocurren dos posibilidades que podrían despejar el panorama de Uribe:



La primera sería que asumiera la jefatura de su partido en el Congreso, al fin y al cabo ese partido, desde el nombre, ha sido hecho a su medida. Tendríamos entonces a un senador vitalicio, que asumiría la función de Primer Ministro.



La otra opción sería que se marginara del gobierno y de una vez asumiera la función de Jefe de Estado, tal vez la mejor para su gusto, bajo una monarquía constitucional. En ese caso estaríamos ya cerca del reinado de Álvaro I, y del gobierno del Primer Ministro Santos, y tal vez en unos años tengamos que presenciar un relevo en el trono. ¡Señor Tomas I, por lo menos prepárese para esa responsabilidad!

Dudas sobre el Plan B del Uribismo



11 de Febrero

El gran interrogante sobre la viabilidad de adelantar el Referendo reeleccionista, abierto por la ponencia negativa del magistrado Humberto Sierra Porto, ha dejado ver una nueva arista de la estrategia uribista para perpetuarse en el poder.
Para muchos resulta increíble que el gobierno continúe sosteniendo y respaldando la precandidatura del ex ministro Andrés Felipe Árias a pesar de los múltiples escándalos y dudas surgidos en torno a la idoneidad del candidato. Lo que develan los últimos acontecimientos es que los intentos de Árias por erigirse como el candidato único del partido Conservador hacen parte del Plan B de Uribe para conservar para efectos electorales la coalición de gobierno que se forjó en el Congreso (Ver Confidenciales de la Revista Semana). La estrategia consistiría en lograr que Árias sea el candidato único del conservatismo para que pueda, a nombre de su partido, acceder a una alianza en torno a un candidato único de coalición -en este caso Juan Manuel Santos- tras la realización de una "Encuesta de opinión entre el candidato conservador y candidatos de otros partidos uribistas". Por esta razón el partido de la U moverá su organización para apoyar a Árias en la consulta intrapartidista contra Noemí.
Santos, por su parte, continuará adelantando una campaña mediática como presidente del Partido de Uribe, sosteniendo que su colectividad ya lo erigió como candidato único en caso de no hacerse viable la reelección presidencial.
Ayudará mucho a la estrategia seguir manteniendo adormecidos a los principales medios de comunicación -preocupados todos por el proceso de adjudicación del tercer canal de televisión- y hacer los movimientos necesarios para que, como sucedió en días recientes con la revista Cambio, no perduren espacios de difusión y periodismo crítico que puedan enlodar el desempeño de los dos precandidatos.

No obstante lo anterior, algunos conocedores de la política me plantearon hoy un punto que no cuadra dentro de la estrategia y que valdría la pena tener en cuenta:
¿Podría un partido con historia y tradición como el partido Conservador, tras una consulta interna con una votación significativa, desconocer la voluntad de los electores que participaron en la consulta y entregar las banderas del partido a un candidato de otra colectividad? ¿Sería una conducta sería y legítima por parte de los directivos de un partido que tras una consulta en la que se aspira por lo menos a un millón quinientos mil votos, se decida apoyar a un candidato de otra colectividad por los resultados de una encuesta?
¿Posible? Sin duda, pero altamente cuestionable dentro del marco de una democracia seria. Me gustaría saber cuánto le costará al país la realización de esta consulta intrapartidista y qué pensarán los líderes del partido Conservador, que se movilizarán en torno a esta jornada electoral, cuando vean que no fue su trabajo político, sino una simple encuesta, la que definió el rumbo de su partido.

¡No cambien a Cambio!

4 de Febrero
Llevo seis meses recibiendo cada jueves en mi casa la revista Cambio.

Durante este tiempo pude ser testigo de cómo investigaciones adelantadas por el equipo periodístico de la revista se convirtieron en completos informes sobre temas trascendentales para el país, uno de ellos, tal vez el tema más polémico del año pasado, el escándalo del programa Agro ingreso seguro.

Ahora, bajo el argumento del “declive mundial de las revistas de actualidad y política derivado de un cambio en los hábitos de los lectores […] y del “viraje en las decisiones de inversión de los anunciantes de este tipo de revistas” se nos informa de la decisión de cambiar el modelo de la revista. Por un lado su circulación dejará de ser semanal para ser mensual, y por otro lado, el nuevo modelo “estará centrado en temas cercanos a los lectores, tales como viajes, salud, deporte, medio ambiente y noticias nacionales e internacionales tratadas a manera de análisis de especialistas”.

Señores del Grupo Planeta y de la Casa Editorial el Tiempo, me pregunto por qué el estudio serio del acontecer político de nuestro país y la investigación periodística son para ustedes temas no cercanos a los lectores”. ¿Realmente no hay público que quiera informarse semanalmente sobre asuntos como las reformas al régimen de seguridad social en Colombia, las relaciones ejecutivo-cortes, el futuro del referendo reeleccionista, los escándalos de corrupción en entidades como ETESA, los falsos positivos, las bases militares, las relaciones internacionales, la suerte de los partidos políticos, el proceso electoral de este año, entre otros aspectos que venían siendo abordados por la revista Cambio? ¿Realmente creen convincente el argumento de que la revista actual no era financieramente viable?

Si el interés de los afiliados a la revista Cambio fueran los temas mencionados nos habríamos afiliado a otras de sus publicaciones como las revistas VIAJAR, HABITAR, o DON JUAN, o nos conformaríamos con las publicaciones que llegan con EL TIEMPO, CARRUSEL, ESKAPE, O MOTOR, Y ENTER.

Aunque situaciones como esta ya no son extrañas bajo las actuales circunstancias que atraviesa el país no dejan de ser tristes. Señores del Grupo Planeta, me afilé a la revista Cambio para recibir columnas de calidad e información completa y precisa sobre el acontecer político del país, si con el nuevo modelo de la Revista Cambio lo que nos va a llegar a la casa es una versión engordada y recargada de la revista ELENCO, por favor no me la envíen más.

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El Septimazo ¿Falta de organización?

Pe

Desde hace meses la carrera Séptima, desde la Plaza de Bolívar hasta la calle 26, se convierte durante las tardes de los viernes en un sendero peatonal. La caminata puede ser un plan entretenido para finalizar la jornada laboral, y cada vez es mayor el número de personas que por gusto o por obligación hacen el recorrido por esta tradicional avenida y se encuentran con artistas callejeros, mimos, malabaristas, músicos, pintores, escultores, juegos de suerte y azar, vendedores de comida y de todo tipo de cosas, políticos y defensores de múltiples causas.

El sentido del Septimazo es entendible y defendible, con su realización se crea un espacio de encuentro y entretenimiento para la ciudadanía. No obstante lo anterior, con el pasar del tiempo parece haber disminuido el interés y el esfuerzo de la administración distrital por este espacio, y es cada vez mayor la desorganización y la sensación de inseguridad que experimenta el transeúnte durante el recorrido. ¡Necesitamos un mejor septimazo, eventos de calidad y bien organizados, y mayor presencia de funcionarios de la administración distrital y de la policía!

Ojalá podamos ver una mejoría en la organización de este evento que se ha convertido en una institución para los bogotanos.

Nueva crisis en el sistema de partidos

28 de Enero

Desde finales de los años sesentas se viene hablando en América Latina de la crisis de legitimidad de los partidos políticos como órganos de representación de los intereses ciudadanos, y de la necesidad de abrir nuevos espacios de participación de movimientos y organizaciones en la toma de decisiones. En una primera etapa la gran crítica al sistema de partidos giraría en torno al predominio de los regímenes bipartidistas que devenían en sistemas políticos cerrados y excluyentes. En respuesta a esta problemática y tras muchos años de esfuerzo se avanzaría en Colombia hacia una reforma del sistema electoral y de partidos, consagrada por la Constitución de 1991. La premisa fundamental de la Carta en materia electoral era avanzar hacia apertura del espectro político y de las posibilidades de participación de fuerzas políticas (partidos y movimientos) distintas a las tradicionales. Obedeciendo a estos principios, la constitución “incluyó normas que posibilitaban la formación de partidos políticos, el reconocimiento de su personería jurídica, la facultad para presentar o expedir avales a candidatos a los diversos cargos de elección popular y la afiliación de los ciudadanos a dichos partidos y movimientos (Artículos 107 al 111)” .

No obstante lo anterior, estas reformas al sistema electoral tendrían un efecto muy distinto al esperado, la creación de la circunscripción nacional para Senado, y el sistema de cociente electoral para la repartición de los escaños, pronto generarían una atomización y fragmentación de los partidos políticos, que devendría en un régimen multipartidista desordenado y conformado por múltiples microempresas electorales. Para las elecciones de 2002 Colombia ya contaba con más de 70 partidos políticos registrados.

En el año 2003 y ahora bajo la premisa de avanzar hacia el fortalecimiento de los partidos políticos y la reducción de estas microempresas electorales es aprobado por el Congreso el Acto Legislativo 01 de 2003, dentro de la cual se incluyen: la obligación de los partidos de presentar listas únicas a los cargos de elección popular, la implementación del sistema de Cifra Repartidora para la asignación de escaños (Sistema D´Hondt) y el Umbral electoral de 2% para Senado y 50% del cociente electoral para la Cámara.

Estos cambios en el régimen electoral han obligado a los partidos políticos pequeños a agruparse y a los partidos tradicionales a reorganizarse para garantizar su ingreso al parlamento. No obstante lo anterior, está reorganización ha tenido efectos perversos por venir acompañada de un problema mucho mayor:

Nuestro sistema político ha sido permeado y cooptado, como en ningún otro momento de la historia, por el narcotráfico y los actores del conflicto armado. Las últimas elecciones al Congreso de la República estuvieron marcadas por el fenómeno de la Parapolítica, y por la organización ya no de microempresas electorales sino de grandes conglomerados y organizaciones que combinaron muy bien el uso de las armas, el dinero y el poder político local para hacerse a una gran porción del Congreso de la República.

Las acciones judiciales adelantadas para combatir este fenómeno no han sido suficientes para frenarlo y a pesar de la salida de múltiples parlamentarios condenados por su relación con la mafia y los grupos armados, la conformación de las nuevas listas al Congreso de la República y más aún el reencauche de grupos políticos altamente implicados en la parapolítica –Colombia Viva, Convergencia Ciudadana, Colombia Democrática- bajo las nuevas marcas PIN y ADN, hacen pensar que las elecciones de este año no serán muy distintas a las del año 2006.

Nuestro país necesita avanzar hacia un rediseño institucional mucho más profundo en materia electoral y de partidos, lograr un mayor control y sanción en el manejo indebido de recursos para las campañas políticas y generar un mejor sistema de financiación de los partidos políticos. Debe además ajustar las normas electorales para impedir la mutación y reinvención de organizaciones que han demostrado tener vínculos con actividades ilícitas y exigir a los partidos mayores controles y responsabilidades en la conformación de sus listas.

Por ahora, decisiones como la tomada por el Consejo Nacional electoral el día de hoy de suspender provisionalmente la personería jurídica del partido ADN y por ende impedir la presentación de las listas de este partido a las próximas elecciones, alivian en alguna medida la preocupación por lo que será la jornada electoral del próximo 14 de Marzo, y permiten pensar que es posible superar la nueva crisis de legitimidad y credibilidad que enfrentan actualmente los partidos políticos.

Parece que se salvó el Lorencita, por ahora…

25 de Enero

Como lo venía anunciando desde la semana pasada, la administración distrital no había podido dar solución al problema de reubicación del colegio distrital Lorencita Villegas de Santos. Al final de la semana, la Secretaría anunció a los medios de comunicación, -tal y como quedaría reseñado en el artículo del periódico El Tiempo del Sábado 22 de Enero- que las estudiantes del Lorencita serían reubicadas en las instalaciones del Colegio Obrero Unión Social. Sin embargo esta opción, al igual que otras que se habían puesto sobre la mesa en días previos, parecían ser alternativas difíciles de materializar por el alto volumen de estudiantes del Colegio.
Ante la incertidumbre sobre el futuro del Colegio la comunidad educativa del Lorencita decidió hoy, en su primer día de clases del año, adelantar una protesta pacífica y exigir la presencia del Secretario de Educación en las instalaciones del Plantel.

La idea de padres de familia, profesores y estudiantes era lograr que la Secretaría no acabara con años de tradición e identidad de esta comunidad, atomizando a las estudiantes en distintas instituciones oficiales.

Tras la protesta adelantada el Secretario de Educación se comprometió a realizar los trámites pertinentes para la reubicación del Lorencita en la Sede del Colegio Thomas Jefferson, y a subsidiar el transporte de las estudiantes hacia esta sede una vez se concrete el traslado. Por ahora y hasta semana santa las estudiantes seguirán asistiendo a las instalaciones de la Conferencia Episcopal en las que ha funcionado la institución por tantos años.

Ojalá el compromiso asumido por la Secretaría sea respetado y se de continuidad a uno de los mejores colegios públicos de Bogotá.

 

Reductores de Movilidad

22 de Enero
A pesar de los problemas de Movilidad que se experimentan en la Calle 63 en inmediaciones de la Biblioteca Virgilio Barco, fueron instalados estos reductores de velocidad, y el trafico es detenido constantemente para que pasen los peatones. ¿No será hora de programar la construcción de un puente peatonal en la zona?
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